Según el budismo y otras corrientes de pensamiento laicas actuales, el mayor problema que tenemos para llegar a realizarnos como personas es nuestra identificación con nuestro ego. Pensamos que somos nuestras ideas, nuestras creaciones, y por eso las debemos defender, porque forman parte de nuestro ser. A través de mi experiencia personal creo que el mundo de la arquitectura es uno de los lugares donde más se ve este fenómeno.
Caminando por nuestras ciudades de hoy en día es inevitable tropezar con algún edificio “a la moda”. Arquitecturas que muchas veces criticamos por su mercantilismo, su buscado efecto mediático, sus formas gratuitas y sin razón,… pero deberíamos empezar a ver que también hablan del autor que hay detrás. Cuando vemos uno de estos “hitos” que salen por todas partes representando a las grandes corporaciones que mandan en nuestra sociedad, también hay una representación del arquitecto y, me atrevería a decir, de sus inseguridades. Como dice el refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Al mirar estas arquitectura “de revista” veo los complejos personales de quienes las han construido. Cómo su miedo a no ser suficientemente importantes les lleva a proyectar edificios que gritan “¡Hey! ¡Estoy aquí! ¡Mírame!”. Cómo su temor les lleva a pasar por encima de la gente, del planeta y finalmente por encima de la arquitectura misma para llegar a su último objetivo: potenciar su imagen, su ego.
Cuando abrimos las más prestigiosas publicaciones actuales o vemos los más destacados premios de arquitectura cuesta encontrar arquitectos modestos, tranquilos, generosos,… Incluso este ambiente se respira y se alimenta ya desde las escuelas. La fuerte competitividad lleva a los alumnos a ocultarse información, a trabajar no sólo para aprender si no para destacar frente al resto. Si a todos nos gusta la arquitectura y queremos un mundo con una mayor calidad arquitectónica, ¿porqué todo esto?
Etiquetas: arquitecturos, ego, escuela

13 Noviembre 2008 a las 10:53 pm
Si nos fijamos en los mas bellos y armoniosos pueblos y ciudades dispersados por nuestro estropeado mundo, observaremos que su belleza radica precisamente en su unidad y coherencia, la suavidad de sus transiciones, la buena proporción en lo singular y una discreta diversidad siempre dentro del sentido estético original que las fundó y las hizo crecer.
Fueron creadas por jefes de obra, capataces, autoconstructores, gente anónima que cobraba lo justo para vivir su familia. Y no se preocupaban por firmar las obras puesto que su conocimiento era un bien común. Cada placita, cada vuelta de esquina, las piedras de las fachadas, eran colocadas con esmero y pasión…si, pasión, cómo sinó?
El anonimato de esas gentes tenia toda la fuerza de un sentir colectivo que lo arropaba y le daba sentido. El hilo conductor que identifica a una comunidad con sus actos.
Hoy en dia encargamos a un macroayuntamiento que nos solucione una macroobra, y este encarga el trabajo a un macroarquitecto, que para segun que lugar, hasta le es un fastidio el encargo. Como es un extraño en el lugar, hace un proyecto extraño y en nuestra incomprensión todos nosotros nos convertimos en unos extraños en la esquina de al lado de nuestra propia casa.
Una falta de sentido y una pena.
30 Diciembre 2008 a las 1:42 am
Por favor, los arquitectos hacen obras de referencia, disseños exclusivos, si empezamos a hablar asi podriamos decir que la pintura tb es una forma gratuita i sin importancia de mostrar sentimientos i debilidades, que Mirò i Picasso pintan para competir.
Quiza no hace falta ser tan retorcido i pensar en que cada arquitecto tiene un estilo i quiere hacer una cosa diferente i que sea nuevo, fuera de lo habitual i desafiando hasta la gravedad.
me gusta la nueva arquitectura y no comparto su opinion para nada, hacen edificios de referencia porque cuando hay presupuesto se hace una gran obra, de esas obras que siempre has querido hacer, es como si a un pintor le dieran un cuadro para pintar el dibujo que el quiera i no el que le mandan.
Con esto no estoy diciendo que me gusten todos estos edificios, nomas faltaria.
25 Abril 2009 a las 11:28 pm
la arquitectura es un arte funcional de sabido, pero eso no significa que debemos limitarnos a los recursos, tampoco el llegar a una exageracion no implica que el proyectante se alimenta el propio ego y va encontrandose a si mismo. es etica profesional y personal, es estetico, es funcional.
poder manejar es profesionalismo y la vocacion es toda una filosofia que ha ido cambiando desde siempre y como somo participe de ese cambio simmpre existiran diferencias en gustos y opiniones